Seminario, del latín seminarĭus, es
una clase o encuentro didáctico donde un especialista interactúa con los
asistentes en trabajos en común para difundir conocimientos o desarrollar
investigaciones.
El seminario es una reunión
especializada, de naturaleza técnica o académica, que intenta desarrollar un
estudio profundo sobre una determinada materia. Por lo general, se establece
que un seminario debe tener una duración mínima de dos horas y contar con, al
menos, cincuenta participantes.
Concretamente podemos establecer que
el sentido de la puesta en marcha de cualquier seminario es que los asistentes
al mismo entren de lleno y a fondo en una materia concreta. Pero no sólo eso
sino que además estudien la misma desde un punto de vista mucho más práctico
que será el que se convierta en una herramienta de gran ayuda profesional para
los mismos.
En el siglo XVIII es cuando se
inventaron los seminarios de este tipo. Concretamente lo hicieron los alumnos
de la universidad alemana de Göttingen con el claro objetivo de poder llevar a
cabo una serie de iniciativas con las que se unieran perfectamente lo que es la
docencia en sí y también la investigación.
El aprendizaje en un seminario es
activo, ya que los participantes deben buscar y elaborar la información en el
marco de una colaboración recíproca entre sí y a partir de la interacción con
el especialista.
Por ejemplo: “Me inscribí a un
seminario sobre responsabilidad social empresaria que se dictará la próxima
semana”, “Estoy nervioso: mi jefe me dejó a cargo de un seminario de
capacitación destinado a nuestros clientes”.
Un seminario conciliar o sacerdotal
es, por otra parte, la casa de formación para los jóvenes que desean dedicarse
al ministerio sacerdotal. Los seminarios están bajo la autoridad de un obispo.
Dentro de todo seminario de tipo
religioso, ya sea cristiano o judío, hay que determinar que existe una
estructura claramente delimitada. En concreto, aquella tiene como ejes
centrales al confesor, al rector, al director espiritual, al bibliotecario, al
secretario de estudios, al ecónomo y al prefecto de disciplina.
Los seminarios sólo aceptan varones
que tengan recta intención hacia el sacerdocio, disponibilidad hacia el
celibato y que hayan recibido los sacramentos del bautismo, confesión, comunión
y confirmación.
De la misma forma, se establece que
todo varón que desee ingresar en un seminario debe cumplir con otra serie
importante de requisitos. Entre ellos está el hecho de que tome la decisión de
manera libre y sin presionado por nada ni por nadie; el disponer de buena salud
a todos los niveles y el tener capacidad moral y espiritual.
Entre las múltiples materias que se
estudian en el seminario podríamos destacar la ética, el derecho canónico,
idiomas, historia de la iglesia o teología moral.
Seminario también es aquello
perteneciente o relativo a las semillas. Los semilleros de vegetales se conocen
como seminarios.
El adjetivo también puede hacer
referencia a lo perteneciente o relativo al semen. Tiempo atrás, se denominaba
seminarios a los bancos de semen (la dependencia que almacena semen humano o
animal para la posterior inseminación artificial).

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